Cómo escribir el guion de una imagen

No hace falta ser experto: con describir tu idea en unas frases concretas alcanza, y el estudio la optimiza automáticamente para contenido de marca. Pero si querés el máximo control sobre el resultado, estos son los trucos que usan los profesionales.

Los dos caminos

Con el guion del estudio no necesitás nada de esto: alcanza con decir qué producto es, para qué ocasión y qué querés transmitir ("las tres velas nuevas, otoño, algo acogedor"), y después ajustar la propuesta que te devuelve hasta que te guste. Es el camino recomendado y el que usa casi todo el mundo.

El guion libre es para cuando querés control total: ahí tu texto viaja tal cual y conviene escribirlo con la fórmula completa que sigue. Todo lo de esta guía aplica a los dos caminos, pero es en el libre donde más se nota.

Pensá dónde se va a ver

Antes de escribir, elegí el destino en el estudio: feed de Instagram (vertical 4:5, el que más pantalla ocupa en el feed), historias, reels y TikTok (9:16, a pantalla completa), cuadrado para perfil y catálogo, u horizontal para web y YouTube. Si el modelo elegido no tiene esa proporción exacta, el estudio usa la más parecida y te lo dice.

Dos consecuencias prácticas: dejá el detalle importante grande, porque se va a ver en un celular con el brazo estirado; y en los verticales dejá aire arriba y abajo, que es donde las plataformas ponen sus botones y tu texto queda tapado.

La fórmula que siempre funciona

Una buena idea de imagen tiene estos ingredientes, en este orden: sujeto + acción o pose + escenario + luz + estilo. No hace falta usarlos todos, pero cuantos más definas, más se parece el resultado a lo que tenés en la cabeza. El largo ideal es de 30 a 100 palabras: suficiente para ser concreto, sin ahogar la escena en requisitos.

  • Sujeto: tu producto o tu marca, siempre primero. Lo que va antes pesa más.
  • Escenario: dónde pasa la escena: fondo, superficie, ambiente, hora del día.
  • Luz: es el ingrediente que más cambia una foto. "Luz dorada de atardecer desde la izquierda", "luz suave difusa de estudio", "luz dramática de costado".
  • Estilo: de catálogo, lifestyle real, macro del detalle, editorial premium. También podés elegirlo directo en el selector de estilo del estudio.

Concreto le gana a lindo

"Que se vea linda" no le dice nada al modelo; "sobre mármol blanco con gotas de rocío y pétalos fuera de foco al fondo" le dice todo. Usá vocabulario visual: materiales (madera, mármol, lino), hora del día, clima, texturas y colores concretos. Y una sola escena por imagen: si querés mostrar dos ideas distintas, generá dos imágenes; salen mejor y más baratas que una imposible.

El ejemplo que lo resume

Idea floja una foto linda de la crema
Idea ganadora El frasco de crema "Aura" sobre mármol blanco con gotas de rocío, luz suave de mañana desde la izquierda, pétalos fuera de foco al fondo, estética de aviso de cosmética premium. Texto "Nueva fórmula".

Fijate qué hace la segunda: nombra el producto exacto, define superficie, luz con dirección, fondo y estética, y pide el texto entre comillas.

Si querés que aparezca texto

Escribilo "entre comillas" y pedí uno solo, corto. Los modelos renderizan bien un titular o una oferta ("40% OFF", "Nueva fórmula"), pero los párrafos largos o las pantallas llenas de letra chica salen ilegibles siempre. Un texto protagonista rinde más que cinco peleándose por atención.

Subí referencias: valen más que mil palabras

Si adjuntás fotos de tu producto o tu logo, el estudio los reproduce fieles: misma forma, mismos materiales, mismos colores y branding. Es la mejor manera de que el resultado sea TU producto y no uno genérico parecido. También podés subir una foto y pedir que se cambie solo una cosa: el fondo, la luz, un elemento; todo lo demás queda idéntico.

Lo que sí conviene saber antes: el texto chico de las etiquetas y los códigos QR son lo más difícil de conservar y pueden salir alterados. Si la etiqueta importa, elegí Diamante, que es el modelo que mejor respeta la tipografía, y revisá el resultado antes de publicar. Y si un texto no se lee bien en tu foto original, tampoco se va a leer bien en el resultado: acercá la cámara o sacá una foto mejor de ese detalle.

Pensá como una marca

Las imágenes que venden tienen un solo protagonista, jerarquía simple y una paleta deliberada de dos o tres colores (los de tu marca, si los mencionás o subís el logo). Evitá pedir collages, oficinas genéricas o escenas sobrecargadas: ante la duda, la composición más simple es la más premium. Si vendés un servicio digital, mejor una metáfora física elegante que una pantalla llena de interfaz.

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